Sin dramatizar, también he recibido el vilipendio de algun antiguo amigo, y esto, a la distancia (sin posibilidad a réplica directa) realmente perturba. Uno (yo) no puede evitar pensar más aún en aquello de "...que hago yo acá...?" o "...para que vine...?"
El último día en Seattle se veía así.
Veremos como amanece.
Salu2.
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